CANCIONES EN TRADICIONES
Los gloriosos años 60 en un Centro del Opus Dei
En la década de los años 60
del siglo pasado los cantantes y las canciones de moda estaban a nuestro
alcance. En esos tiempos todos cantaban y muchos aprendimos a tocar guitarra
para acompañarnos a cantar.
Fueron los años de la “Nueva Ola”. Los canales de televisión, que eran fundamentalmente América y Panamericana, traían a los artistas y a los conjuntos musicales más relevantes.
Así pudimos ver y seguir a los peruanos: Pepe Miranda, Joe Danova, César Altamirano, Gustavo Hit Moreno, Pepe Cipolla, y muchos otros más que destacaban en la radio y en la televisión.
El elenco de artistas extranjeros era numeroso y los había para todos los gustos. Mis amigos y yo aprendimos canciones de: Leo Dan, Nino Bravo, Sandro, Leonardo Fabio, Enrique Guzmán, Julio Iglesias, Armando Manzanero, Palito Ortega y muchos otros más, la lista sería interminable.
En años 60 todavía sonaban las canciones de Pedro Vargas, Mario Clavel, Luis Aguilé, Antonio Prieto, Nat King Cole y Chubby Checker que era el rey del Twist. Recuerdo que cuando estaba en 5to de primaria fui al Cine Colón con un compañero de colegio para ver “Twist Around The Clock”. Todos aprendimos a bailar el twist, especialmente “el twist del conejo”
El radio transistor y los discos de 45 rpm
En los gloriosos años 60 se inventó el radio transistor. Para nosotros era grandioso, pasar de unos radios inmensos que no se podían mover, a otros que los podías desplazar a cualquier lugar; era algo fenomenal.
Los conjuntos musicales como Los Doltons, los Shains, Los Saicos, los Iracundos, Mocedades y muchos otros los escuchábamos todo el día en nuestros transistores. Además en casa coleccionábamos discos de 45 rpm que traían dos canciones de moda y eran fáciles de trasladar donde hubiera un pick up, que así se llamaba al tocadiscos.
Los Long Play de 33 rpm que traían más canciones eran más caros y más difíciles de trasladar. A las fiestas, que eran en las casas, cada uno llevaba una ruma de discos de 45 rpm. Las fiestas empezaban a las 6.00 pm y terminaban antes de medianoche. Eso era lo habitual.
En los transistores, que llevábamos a todas partes, sintonizábamos las emisoras juveniles: Radio Miraflores, Radio 1160, o Radio Atalaya, que era el radio de la “nueva generación”.
Las canciones de la Nueva Ola
Mis amigos y yo nos sabíamos las letras de las canciones de memoria y las cantábamos en las reuniones dentro del colegio, en las casas de los amigos y en las tertulias de Tradiciones, que solían ser musicales cuando estábamos solo los chicos. Armábamos una bulla espectacular.
En los paseos y convivencias fuera de Lima, que solían ser a Chosica o a Cañete, nunca faltaba una guitarra y una pelota de fútbol. Para nosotros eran los instrumentos más importantes para pasar un buen fin de semana.
Era tanta nuestra afición por la música que formamos un conjunto musical. Existían miles en esa época.
La banda musical
Cuando cursaba 4to. De media, el año 1964, mi papá me compró una guitarra eléctrica, que tuve que aprender a manejarla. Para mí fue un regalo espectacular.
En mi casa había un piano. Mis padres me pusieron un profesor de piano, aprendí un poco pero me pasé rápidamente a la guitarra, porque el piano no lo podía trasladar a donde estaban mis amigos.
De niño, cuando tendría aproximadamente 10 años, veía tocar guitarra a mi papá, fijándome bien, fui aprendiendo poco a poco en una guitarra española que tenía cuerdas de metal y un clavijero de madera. Con el tiempo fui descubriendo los acordes que necesitaba para cantar las canciones que había aprendido y que eran muchísimas.
En 5to de media por fin pudimos armar un magnífico conjunto musical, (ahora se llama Banda), lo armamos con varios amigos del colegio, todos fanáticos de la guitarra y del canto. Llegamos a ser el conjunto del colegio y a tocar en una radio local y en varios festivales.
Nuestro conjunto se llamaba COETS, (cada letra era el inicio de nuestros apellidos: Castro, Otero, Echeandía, Tamayo y los hermanos Venturo), existió solo el año 1965, cuando estábamos en 5to de media. Después los estudios universitarios nos dispersaron y se acabó el conjunto, pero seguimos cantando siempre, cada vez que podíamos, y aprendiendo siempre las nuevas canciones que salían al mercado.
Más chicos a Tradiciones
A Tradiciones seguían llegando más chicos: José Antonio Vallarino, Raúl Osores, Manuel Beltroy, Ernesto Giannoni y otros más de la Recoleta y de otros colegios.
José Ramón Dolarea, el director de Tradiciones, era también poeta y de vez en cuando se organizaban recitales. Él se apoyaba en los mayores como Paul Cabrera, Jaime Cabrera y otros chicos de la Universidad católica.
Ese año llegaron los ingenieros que iban a trabajar en Cañete en unas Escuelas Radiofónicas (ERPA) antes de que empezara el Instituto Rural Valle Grande. Vinieron de España: Luis Báscones, Francisco Coll y José Alberto Lasunción. Se establecieron en San Vicente de Cañete en un pequeño departamento que llamábamos “la casa de la escalera”.
También llegaron a Tradiciones dos sacerdotes y dos laicos: los Padres Alberto Clavell (Catalán) y Joaquín Diez (Soria), y los ingenieros Ignacio Benavent (Madrileño) y Javier González (mexicano).
Una experiencia que vale la pena enseñarla a las nuevas
generaciones.
Solo queda decir, con estos recuerdos, que vivimos una adolescencia bastante intensa por los estudios y las actividades deportivas y musicales, que llenaban nuestro día.
Todo esto se daba en un clima totalmente sano, que lo creaban y contagiaban unas personas sanas y honestas; ellos, con su ejemplo, nos hacían grato el camino de exigencia cristiana para alcanzar la santidad.
El recuerdo de esas vivencias entusiasmantes, me hacen ver que valió la pena, y son para mi, un motivo constante de acción de gracias. (P. Manuel Tamayo).
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