PERSONAJES ILUSTRES
En
los Centros del Opus Dei en Lima: década de los años 60
Cuando uno es chico está lleno de
ilusiones; en mi caso, y en el de mis amigos, estuvieron motivadas por nuestros
papás y maestros. Gracias a Dios las personas mayores que nos tocaron fuero de
primera, como profesionales y como personas.
En el colegio admiraba a los padres de
los Sagrados Corazones, habían 17, todos con sus hábitos blancos; estaban cerca
de nosotros y se esmeraban para que fuésemos buenos cristianos.
A los 15 años de edad
Cuando empecé a ir por un Centro del
Opus Dei, en tercero de media. Los directores nos hablaban siempre de personas
notables, por su prestigio profesional,
por su honradez y que fueran además buenos cristianos, para que nos
fijásemos en ellos, como un ejemplo a tener en cuenta.
Pudimos conocer bastante bien a Víctor
Andrés Belaunde, tuve la oportunidad de leer: “la Realidad Nacional” y
Peruanidad”, ambos libros me impactaron y los tenía muy a mano para repasarlos.
A José Luis Bustamante y Rivero, y a
otros intelectuales de renombre como Guillermo
Lohmann Villena, José Antonio del Busto, y José Agustín De la Puente y Candamo,
los tuvimos en charlas de orientación profesional que nos daban para
prepararnos a la universidad.
Mi papá era amigo de Domingo García
Rada, con quien trabajé al salir del colegio en el poder judicial y de Aurelio
Miro Quesada, que me daba buenos consejos sobre los artículos que empezaba a
escribir para el periódico. Eran unos prestigiosos profesionales de primera
línea y muy buenas personas.
Personas del Opus Dei
que vinieron de visita a Lima
Quisiera referirme ahora a algunos
personajes ilustres del Opus Dei, que conocí en esos años de adolescencia
porque vinieron de visita Lima, y dejaron en todos nosotros un gratísimo
recuerdo.
El año 1966 pasó por Tradiciones el P. Alfredo García, un sacerdote español
que venía enviado por Mons. Escrivá para vernos a todos. Era una visita
familiar y muy grata.
El anuncio de su llegada nos llenó de
entusiasmo y junto a los otros chicos que habían pedido la admisión a la Obra
en esos años, nos pusimos a trabajar en la casa para dejarla super elegante y
que el P. Alfredo García se pueda llevar una buena impresión. Pero como
Tradiciones era una casa vieja no nos dimos cuenta que algunas vigas del techo
estaban apolilladas.
El P. Alfredo, que disfrutó con nosotros
los días que estuvo en Lima, y nos contó muchas anécdotas de la vida santa del
Fundador del Opus Dei, un día antes de irse, me llamó a parte y me dijo que
tenía que resolver el problema de la carcoma. Yo lo miré sorprendido, porque no
sabía lo que era la carcoma. Después me explicaron que se trataba de las
polillas. No fue fácil hacer ese arreglo, pero al fin lo conseguimos y los
techos quedaron muy bien. A mi me sirvió la lección: había que tenerlo todo
bien, aunque no se note.
En otra ocasión nos visitó el prestigioso
historiador español, Florentino Pérez
Embid, también numerario del Opus Dei. Estuvo en Tradiciones con nosotros unos
cuantos días. Como tenía mucho trabajo vimos conveniente organizar un paseo,
más arriba de Chosica, donde se inicia la subida a la cordillera de Los Andes,
para que pudiera descansar. Le preguntamos si quería acompañarnos hasta el
“infiernillo” (donde cruza el tren por la
montaña), él nos dijo: ¡No!, que prefería ir al “cielillo”; nos hizo reír a
todos. Era un hombre alegre, muy simpático, gran conversador, un profesional de
muchísimo prestigio en España. Murió en 1974 a los 56 años de edad.
Otra visita importante fue la que nos
hizo el P. Antonio Rodríguez Pedrazuela,
que a la sazón era el consiliario de Guatemala. Vino para contarnos las experiencias
del club juvenil los Gurkhas, que fue el primero que se puso en toda
América. Le escuchábamos con mucha atención porque aquí
en Lima estábamos armando el club juvenil Saeta.
El P. Antonio nos contó algo que no
sabíamos, que el primer numerario de Guatemala era un peruano, que no
conocíamos, para nosotros fue un ¡notición! Se trataba del ing. José Revilla Calvo, que nos visitó el año siguiente y se alojó
en Tradiciones. Era un prestigioso ingeniero civil, de mucha fama en Guatemala
y después, en los últimos años, se fue a vivir a El Salvador, donde falleció el
2013 a los 84 años.
También nos visitó el prestigioso jurista
español Ismael Sánchez Bella, que en
esos años era el rector de la Universidad de Navarra y hermano del consiliario
del Opus Dei en España D. Florencio
Sánchez Bella. Nos contó de los inicios de la Universidad de Navarra en la
década anterior.
Recuerdo que se refirió al Dr. Eduardo Ortiz de Landazurí,
supernumerario del Opus Dei, hermano de la beata Guadalupe Ortiz de Landazuri. Tuve la dicha de conocer a D. Eduardo años más
tarde en el campus de la Universidad de Navarra, era un hombre amable y
cariñoso, que sabía transmitir el amor a Dios con una sencillez increíble. Está
ahora en proceso de canonización.
D. Ismael Sánchez Bella nos contó que
San Josemaría le pidió a D. Eduardo que se traslade a Pamplona para sacar
adelante la Universidad de Navarra; y él se trasladó con toda su familia. A la
vuelta de los años San Josemaría visita la Universidad y el D. Eduardo le dice:
“Padre Usted me mandó para que pusiera
una universidad”, y -señalando la universidad añadió: “mire, ¡aquí está!”. San Josemaría le contestó de inmediato: “yo no te mandé para que pusieras una
universidad sino para que seas santo” Le hizo ver que si era santo podría
sacar adelante, con otros, una Universidad. D. Ismael Sánchez Bella falleció el
2018 a los 96 años de edad.
En esa gloriosa década de los años 60
nos visitó el P. Vladimiro Vince, un
sacerdote numerario, de los primeros del Opus Dei, era Croata y San Josemaría nos
contaba mucho de él porque precisamente después de visitarnos el avión de
regreso se estrelló en el Caribe. Llegaron noticias alarmantes sobre un
atentado que se habría cometido y que esa habría sido la causa de la caída del
avión. Rezamos mucho por él. Era una bellísima persona. D. Vladimiro falleció
el año 1968 a los 44 años de edad.
Otro ilustre visitante fue el P. Tomás Gutiérrez, tuvimos con él una
tertulia inolvidable; al final nos hizo escribir a todos los presentes, en una postal, unas palabras de saludo a
San Josemaría. Años después D. Tomás fue consiliario del Opus Dei en España y
falleció el año 2013 a los 84 años.
Personas ejemplares que
motivaron nuestros deseos de ser mejores
Todas esas visitas ocurrieron cuando
éramos menores de edad. En esos años se alcanzaba la mayoría de edad a los 21.
La televisión era en blanco y negro. Al Estadio, al cine y a las fiestas se iba
en terno. Los rostros emblemáticos de la televisión eran Pablo de Madalengoitia, Kiko Ledgard y Humberto Martínez Morosini, los
tres con riguroso terno y corbata. Kiko
Ledgard era el más excéntrico porque usaba corbata de pajarita (o michi),
medias de distinto color y dos relojes, tenía además un carro Fiat con una
hélice, como si fuera helicóptero. Era super simpático y sus programas los veía
todo el mundo. También estaba en la tele Augusto Ferrando, que un día cambió el
terno por una Guayabera.
Así vivimos esos años 60 que fueron
inolvidables para todos nosotros. (P. Manuel Tamayo)
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