jueves, 5 de octubre de 2017

TERRENO PANTANOSO

“La inteligencia que se utilizó para un enorme desarrollo tecnológico no logra encontrar formas eficientes de gestión internacional en orden a resolver las graves dificultades ambientales y sociales….La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. La política y la economía deben estar en diálogo…La burbuja financiera es también una burbuja productiva” (Papa Francisco, “Laudato Si” n. 164,189).

“La economía ha querido ser la “prima dona” en las universidades y en las empresas…La Economía es una ciencia como cualquier otra que podría ayudar a la solución de los problemas de la humanidad. Pero ponerla en un nivel superior como si fuera la ciencia de las ciencias y creer que su estudio es esencial para resolver los problemas fundamentales del hombre, es una exageración y un error…Son las preferencias económicas las que han desviado la mente del hombre que ha sido motivado por el poder del dinero y la codicia y no por otros valores más profundos y elementales, y son las que han llevado a muchas personas y familias enteras al fracaso…La educación también enseña que la codicia o el deseo desordenado de riquezas es una de las causas principales de los desarreglos de la personalidad (angustias, depresiones, suicidios) y un modo equivocado de conducirse por la vida” (P. Manuel Tamayo “La presencia de Dios en la lucha contra la corrupción”, Infobrax, Lima 2010, pp. 91-92).


COMENTARIO

Muchas construcciones se vienen abajo porque no se pensó en los cimientos. El mundo de hoy, lleno de propaganda y de ambiciones banales, no nos deja profundizar. Con muchos sucede lo que está escrito en las Sagradas Escrituras: “empezó a edificar y no pudo terminar” El hacer las cosas del momento sin proyecciones a futuro y tomar decisiones por lo que está de moda o por lo que parece más emblemático a los ojos humanos (folletería, edificios marketing) es una falta de madurez y en muchos casos una falta de sensatez.

La codicia que generó el mundo económico que respondía a la filosofía del tener llevó a los países del primer mundo a unas graves crisis económicas que afectó la vida de los que estaban en el mundillo de las competencias económicas.

La falta de formación en valores y el exceso de pragmatismo minimizaron los contenidos doctrinales en las disciplinas económicas, ya no importaba el ser, lo importante era tener, y tener más a toda costa, como si eso fuera un fin para obtener el desarrollo y progreso de las personas.

La historia se repite. Muchos negocios continúan su andadura como de costumbre, no conocen otro modo de proceder. Quienes están metidos en ese mundo no han recibido clases de deontología profesional y no son capaces de acertar con el camino correcto.

El Papa Francisco en la “Laudato si” ha hecho las advertencias oportunas para estos tiempos de relativismo que nos han tocado vivir, y pone el dedo en la llaga de muchas situaciones irregulares que existen en el mundo laboral, cuando las personas buscan como prioridad ganancias a toda cosa,  y se ciegan para servir y atender las necesidades graves que claman al cielo y deberían tener prioridad.

Se puede afirmar perfectamente, sin temor a equivocarse, que la jerarquía de valores de las grandes mayorías, (y las excepciones son muy pocas), está totalmente trastocada. No se está apuntando bien, de allí los resultados melifluos o catastróficos en las vidas de las personas y en el progreso de las ciudades.


Urge poner la lupa y fijarse bien antes de participar en el consenso de una sociedad que va a la deriva con planteamientos ilusos poniendo antes el tener que el ser. Sobre todo urge advertir a los más jóvenes, que no tienen experiencia de la vida, y podrían ser presa fácil de ideologías y propagandas atractivas, que ofrecen el oro y el moro y luego resultan dar gato por liebre. En todos los planteamientos humanos (de estudio o de trabajo), lo que más cuenta es la calidad e idoneidad de las personas. (P. Manuel Tamayo)

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