¿EDUCACIÓN O CONTRAEDUCACIÓN?
Crisis en
Europa
Entrevista a Heller-Sahlgren, (ganó en 2014 el Premio
Charles Douglas Home Memorial por su trabajo sobre Finlandia).
“En 2001
se hicieron públicos los resultados del primer examen PISA. Entre decenas de países,
destacaba por encima del resto uno en el que nadie había reparado aún: Finlandia, que se encontraba en los primeros puestos en matemáticas, lectura o
ciencia. Desde entonces, y durante más de una década, expertos educativos,
profesores, periodistas y sociólogos se lanzaron a glosar las excelencias de su
sistema educativo. Eliminación de exámenes y deberes, educación centrada en el
alumno, exigente formación de profesores, autonomía de los centros… El número
de lecciones que el resto de países debían aprender de los escandinavos era
innumerable. Finlandia, en definitiva, era un milagro. El modelo a imitar.
A partir
de 2009, no obstante, la situación comenzó a cambiar, y la línea ascendente
comenzó a caer en picado. En matemáticas, por ejemplo, pasaron de 544 puntos en
2003 a 519. ¿Qué estaba ocurriendo? Algunas respuestas pueden encontrarse en 'Real Finnish Lessons', un pequeño libro escrito por el sueco Gabriel
Heller Sahlgren, director de investigación del Centre for
Education Economics londinense en el que
intenta desmontar dato a dato las leyendas sobre la educación finlandesa. Un
proceso de deconstrucción que podría resumirse en una idea: el éxito
escandinavo no fue consecuencia de sus reformas educativas,
sino a pesar de ellas. En todo caso, pueden explicarse a partir de
sus particularidades históricas.
Heller
Sahlgren sugiere que fue el tradicionalismo del sistema educativo finlandés,
centrado en el profesor y con una gran centralización organizativa, lo que le
disparó a lo más alto de los 'rankings' educativos. “El análisis de sus
resultados a lo largo del tiempo muestran que su ascenso empezó mucho antes
que sus políticas estrella entrasen en vigor”, recordaba. En otras
palabras, no solo esos conocidos ingredientes del éxito no habían tenido nada
que ver con su ascenso en PISA, sino que el experto en economía de la educación
recordaba que eran la causa del posterior desplome en los 'rankings'.
Analizamos estos mitos de mano del analista sueco”.
¡A qué
factores se debió el aparente éxito educativo de Finlandia al empezar al siglo
XXI?
Heller
Sahlgren destaca en su libro dos factores. El primero es que Finlandia
tradicionalmente ha dado gran importancia al rol de los profesores, no solo en
el colegio, sino también en la sociedad. Es una nación muy joven, y por lo
tanto, necesitaba inocular esos nuevos valores a través de una educación que
llegase a todos los niños y al resto de la población. Antes de la Segunda
Guerra Mundial ya se puede ver que había una gran proporción de profesores bien
formados, lo que muestra el estatus del que gozaban durante los años 20 y 30,
así que no es nada nuevo. Sin embargo, no iban a la universidad, sino a
seminarios. Mantener que se trata simplemente de una cuestión de formación de
los docentes es simplista.
Finlandia
fue plantando las semillas de su éxito a lo largo de la historia. Hay que recordar
que era un país muy pobre: en los años 50, aún se encontraba en un 60% del PIB
de Suecia y Dinamarca. Entonces algo ocurrió, y se desarrolló económicamente de
una forma similar a la del este de Asia, con un crecimiento tan rápido entre
los 50 y finales de los 80 que hizo que el cambio de valores no fuese al mismo
ritmo. Suecia, Noruega
y Dinamarca se convirtieron en países postindustriales, más progresistas en sus
actitudes, que se centraban en la felicidad de los niños, su autoexpresión y
demás. Pero si comparas la educación sueca y la finlandesa, verás que no se
parecen, porque Finlandia siguió siendo muy tradicional hasta finales de los
años 90 y principios de siglo.
Un país pobre que experimentó un rápido crecimiento económico. (Cordon Press)
Esas
costumbres que cimentaron la importancia de la educación, un rápido crecimiento
económico que facilitó que los padres estuviesen mejor formados (lo que influye positivamente
en los niños) y la retención de este método
tradicional de educación, que no está muy de moda, son los tres ingredientes
que produjeron sus buenos resultados a principios del siglo XXI”.
Por
lo tanto, ¿es un error intentar imitar el modelo educativo finlandés moderno?
“Es
importante recordar que sus puntuaciones en las pruebas comenzaron a mejorar
mucho antes de que el sistema actual fuese implementado. Si miras los datos, ha
sido con este cuando las notas han empezado a caer. Su descenso entre 2006 y
2015 es el mayor entre todos los países nórdicos. Pero también puedes fijarte
en los años 90, cuando Finlandia participaba en el TIMSS, que se
centra en Ciencias y Matemáticas. Entre 1990 y 2011, los alumnos de séptimo
grado (13 años) bajaron 38 puntos, que equivalen a más de un año entero de
escolarización. Cuando vimos las puntuaciones del año 2000 y dijimos “Finlandia
lo está haciendo muy bien”, en realidad las notas ya estaban cayendo.
Copiar a
Finlandia tendría un efecto negativo. Es un peligro imitar otros sistemas
educativos en general, aún más cuando las investigaciones sugieren que fue el
sistema antiguo el que produjo buenos resultados y el nuevo, el que tanto le
gusta a todo el mundo, es el que está haciendo bajar las notas. Es una lección
importante”.
Entonces,
¿qué cambios se han producido para que el rendimiento haya descendido?
“Es
difícil decirlo, pero hay distintos factores. El primero es que Finlandia es ya
un país rico, por lo que en muchos sentidos se parece más a otras naciones
occidentales. Es un poco más vago, considera que los niños no deberían estudiar
tanto en el colegio… Lo que hemos visto entre 2002 y 2009 gracias a PISA es que
la cantidad de tiempo que los niños dedican a la lectura ha
descendido significativamente. Los valores relacionados con la educación están
cambiando entre los jóvenes.
Desde
principios de los 90 hay un movimiento en Finlandia para que la enseñanza sea
como en Suecia, más centrada en los niños. Si miras los nuevos currículos,
enfatizan que sean estos los que determinen cómo será la educación. Hay un
cambio hacia la educación centrada en el alumno, pero históricamente la
cantidad de niños que participan en su diseño ha sido muy baja, y esta se ha
doblado entre 2009 y 2016. Hay evidencias de que la educación tradicional
desaparece en Finlandia al mismo tiempo que bajan las notas.
Uno
de los temas recurrentes al hablar de Finlandia es que hacen muy pocos deberes.
Según argumenta, eso no tiene ninguna relación con el éxito educativo del país.
No, lo que
ocurre es que la jornada escolar es más corta en Finlandia. Y eso, mágicamente,
ha terminado convirtiéndose en que a los niños les va mejor si estudian menos.
Si miras las investigaciones no es así. Si haces más deberes,
obtendrás mejores resultados. Si vas más horas al colegio, también. Lo sabemos
gracias a PISA y TIMSS. Es al revés: los niños finlandeses han sacado buenas
notas a pesar de no hacer muchos deberes. No creo que sea en absoluto un factor
positivo, pero es de esas cosas que se intentan imitar. Es lo que ha ocurrido
en Escocia, que ha intentado copiar el sistema educativo finlandés, por
ejemplo, eliminando exámenes estandarizados. Lo que ha ocurrido es que la
educación escocesa está hundiéndose. Las investigaciones sugieren que los
exámenes mejoran el aprendizaje. Es peligroso llegar a conclusiones basándose
solo en lo que hace Finlandia”.
“Es
difícil decirlo. Mucha gente resalta la importancia de la reforma de las
escuelas comprehensivas en los años 70, pero los datos muestran que apenas tuvo
impacto en los resultados de los niños. Lo que hizo fue incrementar el número
de años de escolarización, así que la primera generación de PISA tenía padres
que, gracias a ello, habían disfrutado de una mayor formación. Esos fueron los
cimientos de la equidad, y quizá que más gente formase parte del sistema
educativo tuvo un impacto positivo en los niños. A un nivel más general, es
difícil decir nada sobre el rol de equidad como tal, porque hay pocos datos
sobre ello. Históricamente, Finlandia lo hizo bien, pero una vez más, no es
algo intrínseco al sistema educativo.
El nivel
de educación especial aumentó sensiblemente entre los 70 y los 90, y eso pudo
haber tenido algún impacto, al centrarse en los niños con peores notas. Pero
cuando Finlandia mejoraba era porque tenía clases y estilos de enseñanza muy
tradicionales, que estaban muy estandarizados en todo el país. En resumen,
resulta poco probable que la igualdad de la que todo el mundo habla fuese el
secreto para el éxito finlandés.
Ahora
que Finlandia ha bajado su rendimiento, los periodistas y expertos educativos
nos centramos en otros países: Estonia, Portugal, Canadá… ¿Hasta qué punto es peligroso crear
“modelos estrella” cada pocos años?
“Muy
peligroso e inútil, porque no se puede aprender nada de ello. Estonia es un caso muy interesante, porque lo está haciendo muy bien. Si
te fijas, en muchos sentidos se parece a Finlandia. Tienen una lengua parecida,
crecieron muy rápido… Pero en su caso, tienen dos tipos de población: los que
hablan ruso y los que hablan estonio. ¿Quién crees que lo hace mejor? Tienen
dos tipos de sistemas educativos exactamente iguales, pero los rusos rinden al
nivel de Suecia y los estonios, al de Japón. Así que un mismo sistema puede
producir resultados muy diferentes, a causa del contexto cultural. ¿Cuál
copiarías? ¿El ruso o el estonio? ¡Son iguales! Es muy difícil llegar a
conclusiones. Nadie diría que Estonia no lo está haciendo bien, pero es
complicado descubrir sus secretos, en cada país ocurren cosas que determinan
sus resultados.
Mira
Polonia, se supone que era un buen ejemplo, pero se desplomó 20 puntos en el
último examen PISA. Vietnam también lo era y cayó. Antes de intentar mejorar
nuestro sistema educativo, debemos analizar otros países, pero no simplemente
para copiar qué están haciendo, sino para averiguar a través de investigaciones
qué podemos aprender. Es peligroso hablar de “milagros” cada tres años”.
Lo
que explica de Estonia ocurre también en España, donde alguna regiones puntúan
muy por encima de la media de la OCDE, a la altura de Finlandia, y otras están
muy por debajo.
“La
pregunta, por lo tanto, es por qué debemos copiar a Finlandia ¿Qué están
haciendo diferente? Probablemente nada, son otros factores los que están en
juego”.
¿No
es un problema que se utilicen mediciones como PISA como criterio para juzgar
el rendimiento educativo de un país?
“La
educación no puede medirse de un único modo, pero PISA tiene una fuerte
correlación con otras matrices de rendimiento. No deberías centrarte únicamente
en los resultados de las pruebas, pero es importante recordar que la evidencia
sugiere que un rendimiento mayor es clave para el crecimiento económico. Los
resultados ya no solo miden los conocimientos, sino otras habilidades como la
conciencia social, la capacidad para trabajar duro, etc., que también son muy
importantes para el futuro de los niños en el mercado laboral. Suecia ha
obtenido habitualmente resultados muy inferiores a los de Finlandia en PISA.
No
deberíamos ser demasiado negativos con PISA. El gran
problema no son los resultados en sí, que están bien, sino las recomendaciones
de la OCDE u otras organizaciones que se preguntan qué deben hacer los países
para obtener mejores notas, y que a menudo no se basan en nada. Como explico en
el libro, muchas de sus conclusiones provienen de la mera observación, hay poca
investigación detrás. Quizá ahora sea demasiado fácil ver los 'rankings' y
decir “mira qué bien este país, vamos a copiar su sistema educativo”.
¿Qué
cree que pasará en el futuro con Finlandia?
“Es
difícil decirlo, pero creo que seguirán bajando. Puede que se detengan, pero
viendo cómo está su sistema educativo, se van a parecer cada vez más a Suecia.
Es un país que ha mejorado en la última edición porque curiosamente ha empezado
a hacer todo lo contrario que Finlandia, por ejemplo, recuperando las pruebas
estandarizadas. Pero si tuviese que hacer una predicción, diría que no va a ir
a mejor”.
¿Cuál
es la moraleja de esta historia?
Que no hay lecciones fáciles. No hay ningún ingrediente que garantice el
éxito. El peligro, como pongo de manifiesto en el libro, es que es imposible
encontrarlo. No hay que llegar a conclusiones apresuradas sobre lo que un país
debería hacer a partir de lo que ha visto en Finlandia, en Japón, en
Estonia, o en cualquier otro país de moda”.
COMENTARIO
Educar no es
solo preocuparse de los aspectos académicos es fundamentalmente formar a toda
la persona. Para lograrlo, sin
contratiempos, es necesaria la estabilidad de la familia y un colegio que
ayude a los padres en la educación de sus hijos.
Los profesores
no son unos técnicos que instruyen a los alumnos para conseguir excelentes
profesionales en los distintos campos del saber, tampoco Instructores de
determinadas ideologías para marcar unos cauces en el educando.
Existe la
vocación del educador, cualquiera no puede ser. La vocación es una fuerte
motivación o deseo interior de querer que el educando sea una buena persona
desde todo punto de vista.
Sabrá acercarse con
sus virtudes al alumno para orientarlo de acuerdo a la realidad de la vida,
buscando que éste sea idóneo en su proceder y pueda conquistar las virtudes
necesarias para que sus relaciones humanas sean armoniosas y coherentes.
En los países donde los valores trascendentes no tienen mucho
peso
En Finlandia, que ha sido considerada como modelo de
educación, están faltado muchos elementos que consideramos esenciales para
la formación de las personas.
Suicidios
Un dato
significativo es que la tasa de muerte por suicidio en ese país, supera la
media de los miembros de la Unión Europea, con 9,5 muertos más al año por cada mil
habitantes. Además, en la vida y los quehaceres diarios
se dejan entrever situaciones en las que puede apreciarse un desarreglo de conducta
en los niños y adolescentes que es bastante preocupante. Los niños pasan mucho tiempo
solos después del colegio; los jóvenes se independizan muy pronto, alrededor de
los 20 o 21 años. Además, los lazos familiares entre padres
e hijos no son muy fuertes. Aunque la relación entre unos y
otros sea buena, los hijos no suelen ver a sus padres con frecuencia cuando son
jóvenes ni tampoco cuando se hacen adultos y sus progenitores ya son ancianos.
Alcoholismo
Otro factor
importante, que influye en la elevada tasa de suicidios, es el consumo de
alcohol, que no es tan alto en Finlandia si lo comparamos con
otros países, pero la forma de hacerlo es
diferente. No se bebe muchos días pero, cuando se hace, la
cantidad que se consume es muchísima. Es el estilo de beber típico de los
finlandeses. Esta forma de beber está directamente relacionada con el suicidio
impulsivo, por lo que el hecho de quitarse la vida no estaría relacionado con
el alcoholismo en sí, sino con esa forma tan característica de consumir
alcohol.
Por otra parte, en Finlandia también se permite la eutanasia pasiva y el suicidio asistido, el acceso
a medios para quitarse la vida es otro factor a tener en cuenta, porque en Finlandia hay bastantes armas de caza, la
gente ha vivido durante muchos años en el campo, tiene armas de fuego.
Ateísmo
Un
dato significativo a tener en cuenta es que en este país no existe, en la mayoría, la fe en un Dios que
prohíbe el suicidio, por eso los luteranos permiten, que personas que se han
quitado la vida, sean enterradas en el cementerio de una iglesia.
Sin los valores trascendentes, que sustentan todo, es muy difícil, por no decir imposible, conseguir una educación que abarque todos
los aspectos de la persona. (Fuente: Pilar Díaz Jiménez,”El Confidencial”) (P. Manuel Tamayo).
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