LOS PLANES PERSONALES DE LOS SANTOS
“Las medidas que tomó Santo Toribio
de Mogrovejo contra los abusos que se cometían, le atrajeron muchas
persecuciones y atroces calumnias. Sin embargo, prefirió callar y solía decir: "Al único que es necesario siempre tener
contento es a Nuestro Señor".
“Toribio de Mogrovejo se destacó por
su fuerza de trabajo. Desde muy de madrugada ya estaba levantado y repetía
frecuentemente: "Nuestro gran tesoro
es el momento presente. Tenemos que aprovecharlo para ganarnos con él la vida
eterna. El Señor Dios nos tomará estricta cuenta del modo como hemos empleado
nuestro tiempo". Su generosidad lo llevaba a repartir a los pobres
todo lo que poseía. Un día al regalarle sus camisas a un necesitado le
recomendó: "Váyase rápido, no sea
que llegue mi hermana y no permita que Ud. se lleve la ropa que tengo para
cambiarme" (Vida
de Santo Toribio, Vid. Wikipedia)
“Las visitas pastorales de santo Toribio lo
forzaron a pasar sólo ocho de sus veinticuatro años como arzobispo en la ciudad
de Lima, lo que le granjeó algunas críticas de parte de las autoridades
virreinales”, (Vida de Santo
Toribio, vid. Wikipedia).
“Procura atenerte a un plan de vida, con
constancia: unos minutos de oración mental; la asistencia a la Santa Misa y la
Comunión frecuente; acudir regularmente al Santo Sacramento del perdón; la
visita a Jesús en el Sagrario, el rezo y la contemplación del Santo Rosario… No han de convertirse en normas rígidas, como
compartimentos estancos; señalan un itinerario flexible…Tu plan de vida ha de
ser como un guante de goma que se adapta con perfección a la mano que lo usa. (San Josemaría Escrivá, vid. Amigos de Dios).
COMENTARIO
Los planes de los santos no suelen ser los que
podrían considerarse como “oficiales”; el santo destaca por algo personal, algo
que le hace distinto de los demás, incluso de otro santo, es una suerte de “originalidad”
que no es rareza porque está llena de virtudes al servicio de Dios y del
prójimo.
El santo no tiene una “portátil” de seguidores
que le apoyan buscando dádivas y prebendas personales. Cualquiera que tome el
nombre de un santo para conseguir beneficios podría caer en la línea de Simón
el mago que buscaba poderes sobrenaturales para hacer negocio.
Al santo le siguen devotos, gente piadosa que
se esfuerza por mejorar cada día y encuentran en el santo una magnífica
motivación para ese propósito. La mejora del santo y sus seguidores es a través
de la Iglesia y los sacramentos. Se corresponde bien a los medios que Dios
alcanza cuando se reza con fe y se cumple con la misión que Dios encarga.
Los santos son distintos, no se parecen en
nada, de allí que el Papa Francisco diga: “no se trata de desalentarse cuando uno contempla
modelos de santidad que parecen inalcanzables. Hay testimonios que son útiles
para estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque
eso hasta podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para
nosotros” (Exhortación apostólica, Gaudete et esxultate, n. 11).
En la historia tenemos santos muy diversos,
cada uno con sus iniciativas, el esfuerzo personal y la gracia de Dios supera
los obstáculos que aparecen en el camino, muchas veces son incomprensiones,
incluso de personas cercanas y con autoridad, que les cuesta entender lo que
los santos buscan con sus diversos modos de proceder.
A San Josemaría lo llamaron hereje, a Santo
Toribio lo quisieron sacar del Arzobispo de Lima por estar más tiempo en las
periferias que en su sede episcopal, a Santa Teresa de Jesús la acusaban de
reclutar a mujeres, a San Juan Bosco de defender a los delincuentes y organizar
barullos en su propia comunidad.
Todos quisieron seguir en camino de Cristo y
aguantar como Él las injusticias e impertinencias de los “buenos” que creían
que hacían el bien guardando silencio frente a las obras y quitándoles
autoridad con comentarios desafortunados. Con el tiempo la vida muchos santos
fue reconocida y venerada por los fieles. (P. Manuel Tamayo).
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