miércoles, 25 de abril de 2018


LOS PLANES PERSONALES DE LOS SANTOS
“Las medidas que tomó Santo Toribio de Mogrovejo contra los abusos que se cometían, le atrajeron muchas persecuciones y atroces calumnias. Sin embargo, prefirió callar y solía decir: "Al único que es necesario siempre tener contento es a Nuestro Señor".
“Toribio de Mogrovejo se destacó por su fuerza de trabajo. Desde muy de madrugada ya estaba levantado y repetía frecuentemente: "Nuestro gran tesoro es el momento presente. Tenemos que aprovecharlo para ganarnos con él la vida eterna. El Señor Dios nos tomará estricta cuenta del modo como hemos empleado nuestro tiempo". Su generosidad lo llevaba a repartir a los pobres todo lo que poseía. Un día al regalarle sus camisas a un necesitado le recomendó: "Váyase rápido, no sea que llegue mi hermana y no permita que Ud. se lleve la ropa que tengo para cambiarme" (Vida de Santo Toribio, Vid. Wikipedia)
“Las visitas pastorales de santo Toribio lo forzaron a pasar sólo ocho de sus veinticuatro años como arzobispo en la ciudad de Lima, lo que le granjeó algunas críticas de parte de las autoridades virreinales”, (Vida de Santo Toribio, vid. Wikipedia).

“Procura atenerte a un plan de vida, con constancia: unos minutos de oración mental; la asistencia a la Santa Misa —diaria, si te es posible— y la Comunión frecuente; acudir regularmente al Santo Sacramento del Perdón —aunque tu conciencia no te acuse de falta mortal—; la visita a Jesús en el Sagrario; el rezo y la contemplación de los misterios del Santo Rosario, y tantas prácticas estupendas que tú conoces o puedes aprender.
No han de convertirse en normas rígidas, como compartimentos estancos; señalan un itinerario flexible, acomodado a tu condición de hombre que vive en medio de la calle, con un trabajo profesional intenso, y con unos deberes y relaciones sociales que no has de descuidar, porque en esos quehaceres continúa tu encuentro con Dios. Tu plan de vida ha de ser como ese guante de goma que se adapta con perfección a la mano que lo usa. Tampoco me olvides que lo importante no consiste en hacer muchas cosas; limítate con generosidad a aquellas que puedas cumplir cada jornada, con ganas o sin ganas. Esas prácticas te llevarán, casi sin darte cuenta, a la oración contemplativa. Brotarán de tu alma más actos de amor, jaculatorias, acciones de gracias, actos de desagravio, comuniones espirituales. Y esto, mientras atiendes tus obligaciones: al descolgar el teléfono, al subir a un medio de transporte, al cerrar o abrir una puerta, al pasar ante una iglesia, al comenzar una nueva tarea, al realizarla y al concluirla; todo lo referirás a tu Padre Dios”
(San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios).

COMENTARIO
Los planes de los santos no suelen ser los que podrían considerarse como “oficiales”, el santo destaca por algo personal, algo que le hace distinto de los demás, incluso de otro santo, es una suerte de “originalidad” que no es rareza porque está llena de virtudes al servicio de Dios y del prójimo.
El santo no tiene una “portátil” de seguidores que le apoyan porque van a recibir prebendas y beneficios particulares. Cualquiera que tome el nombre de un santo para conseguir beneficios personales está en la línea de Simón el mago que buscaba poderes sobrenaturales para hacer negocios.
Al santo le siguen devotos, gente piadosa que se esfuerza por mejorar cada día más y encuentran en el santo una magnífica motivación para ese propósito. La mejora del santo y sus seguidores es a través de la Iglesia y los sacramentos. Se corresponde a los medios que Dios da cuando se reza con fe y se cumple con la misión que Dios encarga.
Los mismos medios producen santos distintos, no se parecen en nada unos a otros, de allí que el Papa Francisco diga: “no se trata de desalentarse cuando uno contempla modelos de santidad que le parecen inalcanzables. Hay testimonios que son útiles para estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque eso hasta podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para nosotros.” (Exhortación apostólica, Gaudete et esxultate, n. 11).
Así tenemos en la historia santos muy diversos y cada uno con sus iniciativas y la gracia de Dios para superar los obstáculos y las incomprensiones de personas, incluso cercanas y con autoridad, que no entienden lo que los santos pretenden con sus diversos modos de proceder.
A San Josemaría lo llamaron loco y hereje, a Santo Toribio lo quisieron sacar del Arzobispado de Lima porque estaba siempre de misión, a Santa Teresa de Jesús la acusaban de maltratos, a San Juan Bosco de defender a los delincuentes. Todos, igual que Jesús, tuvieron que aguantar las injusticias y las impertinencias de los “buenos” que creían que hacían el bien quitando autoridad y censurando a quienes después fueron reconocidos como santos, y algunos fueron canonizados. (P. Manuel Tamayo).
http://www.escrivaobras.org/images/misc/pixtrans.gif

No hay comentarios:

Publicar un comentario