¡VIENE DE DIOS!
“Les abrió el
entendimiento para que entendieran las Escrituras” (Luc 24,45).
“Tomad todas las
cosas como venidas de Dios, Nuestro Señor” (San Josemaría Escrivá).
“Para los que aman
a Dios todas las cosas son para bien” (Rom. 28-30).
“Dios nos concede
los medios para realizar aquello que nos manda y que parece humanamente
imposible… nos ayuda interiormente… nos prepara para entrar en ese nuevo
proyecto y hacerlo nuestro… (San Juan Pablo II).
COMENTARIO
Es muy difícil que
el entendimiento humano pueda comprender los acontecimientos y las decisiones que
tienen una dimensión sobrenatural. Lo que es propiamente de Dios se acepta y se
quiere solo desde la fe.
El hombre que hace
análisis humanos de lo que es propiamente divino no llega a comprender el
porqué de muchas cosas que ocurren en el mundo, y que tienen relación con la Iglesia, y corre el peligro de
contagiarse de las sandeces que
propalan los enemigos de la Iglesia.
Si vamos a la
Biblia (que hay que leerla siempre con
fe) nos encontramos con el pasaje de José que se entera que la Virgen está
en cinta y él no sabía nada ni entendía qué podría haber pasado. Si esto
ocurriera hoy, muchísimos dirían que la Virgen se portó mal y le harían ver a
José que había sido engañado.
Más adelante cuando
el Niño Jesús, de doce años de edad,
se escapa de su casa y está perdido 3 días, sus padres y mucha gente estaban
muy preocupados. Cuando la Virgen lo encuentra le dice: ¿Por qué nos has hecho esto? Y Jesús le responde: “no sabes que debo ocuparme antes en las
cosas que son del servicio de mi Padre” La Virgen seguía sin entender pero “ponderaba las cosas en su corazón” que
era como decir: acepto, hay algo bueno y muy bueno que yo todavía no puedo
entender.
La lógica de Dios no es la humana
Hay muchas cosas
muy buenas, que tienen una dimensión
sobrenatural y no se pueden entender de inmediato con la sola razón, sin
embargo el ser humano insiste en buscar explicaciones y muchas veces tiende a
juzgar de un modo negativo lo que no comprende, sembrando dudas a los que le
escuchan.
Cuando fallece un Papa
se empiezan a escuchar las conjeturas de los analistas humanos que miran las
cosas con una “lógica política”
calificando a los posibles candidatos de acuerdo a sus trayectorias, (es de la derecha, es de izquierda, es amigo
de un régimen de gobierno, es cercano a la gente, etc). Van armando la
figura ideal de acuerdo a los datos que ellos han recogido. Pero luego viene la
sorpresa y la realidad es distinta.
Sucede lo mismo con
el nombramiento de los obispos, sobre todo de las sedes que se consideran más
importantes. Se multiplican las teorías calificando y comparando a las personas
y no captan, para nada, la gran
dimensión sobrenatural de esos nombramientos o de esos acontecimientos.
Si miramos un poco
para atrás, nos daremos cuenta que Jesucristo es el Señor de la historia y
además es el fundador de la Iglesia. Jesucristo ha escogido a personas para que
le ayuden en la gran tarea de la Redención: salvar a las almas de la esclavitud
del pecado y conseguir que alcancen la vida eterna de felicidad.
Escoge a seres
humanos con defectos y miserias. Escoge a un Pedro que lo negó a un Tomás que
dudó de Él, a un Judas que lo traicionó, llama a Pablo de Tarso que era un
asesino y perseguidor de cristianos y más adelante llama a Agustín que vivía
sumergido en los vicios.
Hoy muchos
analistas habrían puesto el grito en el Cielo, ¡cómo se le ocurre llamar a esas
personas! habrían dicho escandalizados y “rasgándose las vestiduras”.
En la historia del
cristianismo a lo largo de los siglos vemos que Dios escoge de una manera
distinta a su gente. Los hombres exigimos un curriculum vitae y una trayectoria honesta de vida. Las hojas de
vida son todas “inmaculadas”, pero luego vemos los fallos y los errores que se
cometen. El hombre pide condena para el que falla. Dios pide fe y humildad,
sabe perdonar y acoge con misericordia a la persona arrepentida para darle otra
oportunidad.
¿A quiénes escoge
María?
En todas la
apariciones de la Virgen encontramos videntes que no son unas lumbreras desde
el punto de vista humano y a ellos se les confía lo que se debería hacer para
cambiar el mundo. Juan Diego era un campesino inculto y gracias a él conocemos
el mensaje de la Virgen de Guadalupe que ha tenido una enorme repercusión en el
mundo. Bernardette de Lourdes era una niña enferma y de una familia muy pobre.
Hoy el Santuario de Lourdes está repleto de peregrinos que buscan la salud y el
consuelo de la Madre de Dios. Lucía, Jacinto y Francisco, eran los tres pastorcitos
del gran mensaje de Fátima sobre los destinos del mundo.
Decía San
Josemaría: “Dios escribe con reglones torcidos”. No debemos poner lo
divino en las teorías de la lógica humana. Dios sabe mucho más que nosotros.
En Prelado del Opus
Dei les decía a los jóvenes con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud en
Panamá, que confíen en Dios porque “él nos lleva a un buen final, también a través de las
circunstancias y vicisitudes que a menudo son misteriosas para nosotros. Detrás
de los grandes interrogantes, Dios quiere abrirnos un panorama de grandeza y de
belleza, que se oculta quizá a nuestros ojos”
Que estas
consideraciones nos ayuden a querer cada día más a la Iglesia y al Papa con el
propósito de ser muy buenos hijos de Santa María (P. Manuel Tamayo)
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